La inflación está vinculada con el alza de precio de los combustibles, que afecta a los productos y servicios.

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) reveló este miércoles que la tasa de inflación mensual en Brasil subió 1,25 por ciento durante el pasado mes de octubre y se ubicaron por encima de los registros de octubre de 2002, cuando los precios al consumo subieron 1,31 por ciento.

La mayor economía de América Latina vio subir en octubre los precios al consumidor debido al aumento del costo de los combustibles, lo que situó la inflación anual a 10,67 por ciento.

De acuerdo con el IBGE, el incremento de 1,25 por ciento en los precios al consumidor, medidos por el índice de referencia IPCA (Índice de Precios de Consumo Ampliado), superó la previsión de los expertos de 1,05 por ciento. Además, sobrepasó al 1,16 por ciento registrado en septiembre pasado.

La inflación en el gigante suramericano en lo que va de 2021 acumula un aumento de 8,24 por ciento y en los últimos 12 meses, de 10,67 por ciento.

El IPCA mide la inflación de un conjunto de productos y servicios vendidos al menudeo y relacionados con el consumo personal de las familias, según precisa el IBGE.

La oficina aclaró que «este índice de precios tiene como unidad de recaudación los establecimientos comerciales y de prestación de servicios, las concesionarias de servicios públicos e internet y su recaudación se extiende, en general, del 1 al 30 del mes de referencia”.

De acuerdo con las estadísticas, en octubre todos los grupos analizados tuvieron subidas de los precios, empezando por el transporte con un incremento de 2,62 por ciento, a causa de las continuas subidas del costo de la gasolina y el diésel.

Productos y servicios como los alimentos, bebidas, viviendas, artículos para el hogar, ropas, salud y cuidado personal, educación y gastos personales sufrieron aumentos similares.

Según el presidente Jair Bolsonaro, los responsables de la aceleración de la inflación son los gobernadores de los estados que aplicaron medidas para frenar la propagación de la Covid-19 y algunos impuestos. El mandatario está siendo presionado cada vez más por el aumento del costo de la vida.

Bolsonaro acusó a un impuesto estatal sobre el combustible de avivar la inflación. Además, ha atacado a la empresa petrolera estatal Petrobras por obtener demasiados beneficios.

A la inflación de Brasil, este año se suma una sequía que ha minado la generación de hidroenergía y ha elevado las facturas de electricidad, además de debilitar la moneda local.

El banco central, en un intento de mantener la inflación bajo control, ha aumentado las tasas de interés de forma agresiva este año hasta un 7,75 por ciento.